Jesús Aragón
← Blog
Entrevista 20 de octubre de 2024

Resiliencia al Innovar con Ricardo Rochman de WEPORT.

El freight forwarding es como el engranaje oculto que mueve al mundo, pero no muchos conocen lo complicado que puede ser mantenerse al día en esta industria. Entre costos que suben, clientes que exigen más y la presión constante por digitalizarse, los freight forwarders viven en una carrera que parece no tener fin.

Lo que pocos dicen es que innovar aquí no es tan simple. No hay una fórmula mágica que solucione todo. Innovar en logística es una aventura llena de obstáculos, errores, y sobre todo, resiliencia. Sí, esa capacidad de levantarse una y otra vez después de fallar.

Hace unos meses a partir de este newsletter, conocí a quien al día de hoy ha sido mi gran mentor de esta industria: Ricardo Rochman CEO de WEPORT. Además de ser un apasionado del café (lo cual compartimos), Ricardo ha vivido en carne propia lo que significa innovar en el mundo del freight forwarding. Sus historias de fracasos y éxitos me han dado una nueva perspectiva. Con él, aprendí a ver el negocio desde los zapatos del dueño de un freight forwarder, algo que no es tan fácil como parece.

Esta vez, me reuní con él en sus oficinas en la Ciudad de México. A pesar de la lluvia y el tráfico, nos sentamos con una buena taza de café a platicar sobre algo que no muchos se atreven a contar: los fracasos que ocurren cuando intentas innovar.

“En WEPORT sabíamos que la tecnólogía y la innovación forma parte de nuestro ADN desde el día 1. Nacimos con ese modelo de negocio.” Con esta frase abrió Ricardo.

Hoy, WEPORT cuenta con un equipo interno de tecnología dedicado a mejorar todo lo que pasa dentro de la empresa. No se trata solo de usar la última herramienta digital; ellos buscan soluciones para problemas específicos en cada área: operaciones, finanzas, comercial, administración… todo.

Lo interesante aquí es que no es un camino directo. Muchos freight forwarders creen que innovar es un proceso simple, como ir del punto A al punto B. Pero algo que Ricardo me dejó claro es que en realidad es como navegar por un mapa lleno de desvíos inesperados. A veces, terminas en un lugar completamente distinto al que imaginabas.

Innovación y resiliencia: ¿dos caras de la misma moneda?

Hablemos de algo que cualquier freight forwarder ha experimentado en algún momento: la resistencia al cambio. No porque falte tecnología, sino porque la implementación real dentro de los procesos es caótica, compleja y muchas veces frustrante. Si no se lleva de forma ordenada, termina más por desorientar que por agilizar.

Pongamos el ejemplo típico de una empresa que decide externalizar un desarrollo tecnológico a la medida para mejorar su sistema operativo end-to-end. Este fue el nacimiento de WETRACK, sistema operativo en WEPORT, donde Ricardo afirma que esa versión terminó en el baúl de los recuerdos.

“Lo más doloroso fue aceptar que de todo el tiempo, cariño y dinero invertido en la versión de WETRACK 1.0, lo único rescatable fue el aprendizaje y conocimiento interno. Empezamos la siguiente versión desde CERO”

¿Por qué sucede esto? Porque la innovación, especialmente en una industria como la logística, no es un conjunto de instrucciones que se pueden seguir al pie de la letra. Es un proceso orgánico, lleno de iteraciones, donde la clave no está en evitar el fracaso, sino en ser lo suficientemente resilientes para aprender lo más rápido de él. Y es aquí donde entra la diferencia entre quienes intentan innovar y quienes realmente lo hacen.

Resiliencia es aceptar que el fracaso es parte del camino. Es entender que para que algo funcione, antes tiene que haber fallado muchas veces. Y eso, culturalmente, es difícil de aceptar en una industria donde cada error se traduce en retrasos, sobrecostos, y clientes enfadados. Pero hasta que los freight forwarders no abracen esta idea, no podrán innovar de manera genuina.

La complejidad de lo “in-house” frente a lo “outsource”

La conversación inevitablemente gira hacia uno de los dilemas más comunes para cualquier freight forwarder que esté buscando innovar: ¿se debe construir la tecnología internamente o externalizarla? Ricardo es claro al respecto:

“Hemos probado ambas opciones, y ninguna es perfecta, ambas tienen sus retos”.

Muchas empresas, con la idea de ahorrar costos o acelerar procesos, optan por tercerizar el desarrollo de sus soluciones tecnológicas. Sin embargo, este enfoque tiene riesgos inherentes. La externalización a menudo se percibe como una solución rápida, pero es un arma de doble filo. Las consultoras no siempre entienden la complejidad operativa y las sutilezas de los procesos logísticos que se viven a diario en un freight forwarder.

“Llegó el día donde abrí WETRACK 1.0, y no sentía que era mía, no tenía mis colores, no me estaba ayudando en nada y encima estaba pagando una cantidad mensual interesante.”

A medida que el proyecto avanza, las expectativas se desalinean, y el resultado suele ser una solución que no encaja bien con las necesidades reales de la empresa. Entonces, después de meses de desarrollo, la empresa se encuentra con una plataforma que no está del todo integrada, que requiere de “parches” constantes para funcionar y que, en el peor de los casos, añade complejidad a un sistema ya de por sí complicado.

¿Y si decides hacerlo todo internamente? La idea es que tu equipo, al estar inmerso en la operación diaria, entienda mejor los problemas y pueda crear soluciones más a la medida. Ricardo comparte su experiencia:

“Tener un equipo de tecnología me ha permitido a mi y a todo el resto del equipo aprender términos tecnológicos que antes no conocía, ni tenía idea.”

En teoría, esto suena ideal, pero en la práctica, la falta de experiencia o recursos adecuados puede llevar a los mismos problemas que con el outsourcing. Tanto si decides desarrollar internamente como si externalizas, los riesgos de que algo no salga bien son reales. Y aquí es donde la resiliencia es fundamental: lo importante es aprender de los errores y seguir adelante, porque innovar no es un camino libre de tropiezos.

El fracaso como parte del día a día

Hablar de fracaso en el freight forwarding es casi un tabú. En una industria donde la eficiencia es lo que mantiene a flote el negocio, aceptar que se puede fallar no es algo que los directores quieran admitir. Pero innovar implica fallar, y fallar seguido. Un desarrollo mal gestionado, una plataforma que no cumple con las expectativas, o la implementación de una tecnología que promete mucho pero entrega poco, son solo algunos de los obstáculos que los freight forwarders enfrentarán al intentar innovar.

“Empezar WETRACK 2.0 desde cero, fue al inicio un fracaso y golpe duro a todo el equipo.”

Lo crucial es cómo se reacciona ante estos fracasos. Para muchas empresas, el primer instinto es culpar a los proveedores externos, a los desarrolladores internos o, en el peor de los casos, abandonar por completo la idea de innovar. Sin embargo, los freight forwarders que realmente logran transformarse son aquellos que entienden que cada fracaso es una lección. ¿Por qué falló el desarrollo? ¿Qué procesos no se alinearon? ¿Qué no se anticipó? Y, lo más importante, ¿cómo se puede mejorar para la próxima vez?

Aceptar el fracaso como parte del proceso de innovación es fundamental, pero para hacerlo, primero es necesario tener una cultura empresarial que lo permita. En muchos freight forwarders, la cultura del miedo al error está tan arraigada que impide cualquier avance o mejora.

Los empleados temen tomar riesgos porque saben que cualquier error será enjuiciado o penalizado. Esta mentalidad debe cambiar si realmente se quiere innovar.

La transformación digital: más que tecnología, cultura

Antes de hablar de tecnologías específicas, APIs, etc, es necesario hacer un cambio cultural profundo dentro de la organización. Este cambio no es fácil, pero es fundamental si se quiere que la transformación digital no solo ocurra, sino que sea exitosa. Y aquí es donde muchos freight forwarders fallan: ven la transformación digital como un problema exclusivamente tecnológico, cuando en realidad es un desafío cultural.

En WEPORT, el cambio cultural comenzó desde la alta dirección, con una mentalidad clara: la innovación es un trabajo en equipo. Todos los departamentos, desde operaciones hasta comercial y tecnología, deben estar alineados para que los cambios funcionen.

“Involucrar a todos los elementos en el desarrollo de WETRACK ha sido clave. Que el equipo de tecnología conviva diario con el resto de las áreas, ría con ellos o conozca sus frustraciones, es valioso.”

Definitivamente, la transformación digital requiere de un involucramiento constante entre todas las áreas. Cada uno tiene que aportar su conocimiento específico y experiencias, y todos deben estar alineados en un mismo objetivo: mejorar la eficiencia de los procesos y el servicio al cliente.

“Es muy fácil desesperarte porque no ves los resultados inmediatos.”

Finalmente, está la necesidad de paciencia. La transformación digital no ocurre de la noche a la mañana. Requiere tiempo, esfuerzo y, sobre todo, resiliencia. Los freight forwarders deben estar preparados para invertir en el largo plazo, y no esperar resultados inmediatos. Aquellos que entienden esto y están dispuestos a mantenerse en el camino, incluso cuando las cosas no salgan como se esperaba, son los que realmente verán los beneficios de la innovación.

Un túnel sin salida… o una oportunidad única

Para muchos freight forwarders, la transformación digital puede parecer un túnel sin salida. Cada nuevo desarrollo parece añadir más complejidad en lugar de simplificar los procesos. Cada nueva herramienta requiere de más capacitación, más tiempo y más recursos. Y al final del día, la pregunta es: ¿vale la pena?

“Hoy en día, WETRACK es un camino de más de 5 años, que tanto ha mejorado nuestra eficiencia interna, como nos ha permitido mejorar nuestro nivel de servicio al cliente. Y aún sigue, esto no acaba.”

La respuesta a la pregunta, es sí, pero con una pequeña advertencia: vale la pena si la empresa está dispuesta a ser resiliente. La transformación digital no es una solución mágica que resolverá todos los problemas de la noche a la mañana. Es un proceso largo, lleno de fracasos y dificultades, pero también lleno de oportunidades para quienes estén dispuestos a persistir.

El futuro del freight forwarding no está en evitar los errores, sino en ser lo suficientemente fuerte para aprender de ellos y seguir adelante.

Los freight forwarders que logren ser resilientes, que acepten los fracasos como parte del camino, y que estén dispuestos a invertir en una cultura de colaboración y paciencia, serán los que realmente lideren la industria en los próximos años. Porque al final del día, la innovación no es solo cuestión de tecnología; es cuestión de actitud.

Y en una industria tan dinámica como el freight forwarding, la actitud lo es todo.

Si te ha gustado este artículo, compártelo con tu red.

Estoy seguro le podrás sumar un poco más de conocimiento a esta industria que tanta falta hace.

Sigamos dejando huella 🐾

← Ver todos los posts